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3 dudas ortotipográficas muy comunes al escribir un libro

Foto del escritor: Fuego Entre Libros
Fuego Entre Libros
20 ago
2 min de lectura

Cuando llevas meses trabajando en una historia, hay detalles que empiezan a pasar desapercibidos. No porque no sepas escribir, sino porque has leído esas mismas páginas tantas veces que algunas cosas simplemente dejan de llamar tu atención.

 

Y entre las dudas que aparecen con frecuencia al escribir y revisar un manuscrito, hay tres que se repiten bastante: las cursivas, el punto y coma y algunas tildes.

 

1. ¿Cuándo debería usar cursiva?

 

La cursiva no está para destacar cualquier palabra que queramos enfatizar. Tiene usos concretos, como los títulos de determinadas obras, los extranjerismos no adaptados o algunos usos metalingüísticos.

 

El problema aparece cuando empezamos a utilizarla cada vez que queremos asegurarnos de que el lector entienda que esto es importante.

 

Y, sin darnos cuenta, terminamos con media novela en cursiva.

 

Si sientes que necesitas recurrir constantemente a ella para dar énfasis, quizá valga la pena revisar si ese énfasis ya está suficientemente claro por el contexto.

 

2. ¿Punto y coma… o mejor un punto?

 

El punto y coma suele generar dos reacciones: o lo evitamos por completo o empezamos a colocarlo donde en realidad funcionaría mejor una coma o un punto.

 

Este signo puede ser muy útil para separar oraciones que mantienen una relación estrecha entre sí y también para organizar enumeraciones complejas.

 

Pero hay una pequeña regla práctica que puede ayudarte: si no tienes claro por qué estás utilizando un punto y coma, revisa la oración. Quizá otro signo de puntuación funcione mejor.

 

3. ¿Ese “qué” lleva tilde?

 

Las tildes también pueden provocar dudas incluso en palabras que utilizamos todos los días.

 

Palabras como qué, cómo, cuándo, dónde o quién pueden llevar tilde en construcciones interrogativas o exclamativas aunque no aparezcan entre signos de interrogación o exclamación. Por ejemplo: No sé qué quiere.Ese qué lleva tilde, aunque no haya ningún ¿? alrededor.

 

Entonces, ¿por qué cuesta tanto detectar estas cosas?

 

Porque después de leer nuestro manuscrito una, diez o cincuenta veces, dejamos de verlo con ojos nuevos.

 

Y ahí es donde una revisión externa puede marcar la diferencia.

 

La corrección ortotipográfica se ocupa precisamente de esos pequeños detalles: ortografía, puntuación, tildes, uso de cursivas y otros aspectos que ayudan a que el texto final sea más limpio y consistente.

 

No se trata de cambiar tu voz ni tu manera de contar una historia, sino de pulir el texto para que nada distraiga al lector de ella.

 

¿Cuál de estas tres cosas te genera más dudas cuando escribes: las cursivas, el punto y coma o las tildes?



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