¿Escribir con errores para demostrar que no usaste inteligencia artificial?


Parece contradictorio, pero está ocurriendo: algunos escritores están comenzando a introducir errores e irregularidades deliberadamente en sus textos para que parezcan más humanos frente al avance de la inteligencia artificial.
La idea nace de una preocupación comprensible. Estamos tan expuestos a textos generados por IA que determinadas estructuras, una escritura excesivamente pulida e incluso algunos recursos estilísticos han comenzado a despertar sospechas. Como respuesta, algunos escritores buscan deliberadamente aquello que percibimos como imperfectamente humano.
Pero hay algo que no termina de convencerme.
Un error no demuestra que escribiste un libro
Una errata puede haber sido cometida por una persona.
También puede producirla una inteligencia artificial.
Y un texto perfectamente corregido puede haber sido escrito íntegramente por un ser humano.
De hecho, durante muchísimo tiempo hemos trabajado precisamente para conseguir esto último.
Un manuscrito puede pasar por múltiples relecturas, beta readers, lectores editoriales, editores y correctores antes de publicarse. Que el resultado final tenga pocos errores no elimina la humanidad de quien pasó meses o años escribiéndolo.
Entonces, ¿por qué comenzaríamos ahora a utilizar el error como certificado de autenticidad?
La voz humana no está en las faltas de ortografía
Para mí, lo que hace reconocible la presencia de un autor no es encontrar una palabra mal escrita.
Está en su voz.
En cómo construye sus personajes. En las decisiones que toma. En sus contradicciones. En las experiencias que transforma en ficción. En una metáfora inesperada, un diálogo que solamente podría pertenecer a determinado personaje o una frase que rompe alguna regla estilística y, aun así, funciona perfectamente dentro de esa historia.
Ser humano no debería significar escribir peor.
Y mucho menos deberíamos sacrificar la experiencia del lector para intentar demostrar algo que una errata, por sí sola, tampoco puede probar.
¿La IA está cambiando nuestra percepción de la buena escritura?
Quizás esta sea la pregunta que realmente me interesa.
Durante años aspiramos a entregar textos cuidados. Ahora existe el riesgo de comenzar a desconfiar precisamente de ellos por parecer “demasiado perfectos”. Investigadores ya han señalado este cambio de percepción: errores que anteriormente podían interpretarse negativamente ahora pueden llegar a funcionar como señales de que alguien escribió personalmente un texto.
Y me parece una paradoja enorme.
La llegada de la inteligencia artificial debería impulsarnos a valorar todavía más la identidad, creatividad y voz propia de los escritores, no a obligarlos a cometer errores para demostrar que son humanos.
Porque si terminamos aceptando que perfecto significa IA e imperfecto significa humano, habremos reducido la escritura humana precisamente a aquello que llevamos siglos intentando corregir.
Y nuestra creatividad es muchísimo más que eso.






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